25 enero, 2020

el relato de los destrozos en Ocean Club y cómo sigue el caso


Era una típica tarde de sábado en el parador Ocean Club de Punta del Este. En la bajada de la parada 12 de la Playa Brava varias personas disfrutaban del sol y poco más de la mitad de las mesas estaban ocupadas. 

Un grupo de hinchas de River Plate de Argentina almorzó allí, colgaron sus banderas y el personal del parador les tomó fotografías luego de copar el local de rojo y blanco. Sin embargo, pasadas las 17 horas empezó una revuelta que involucró a algunos de los parciales que se encontraban en el balneario para dirigirse al Campus de Maldonado donde a las 20 horas su equipo enfrentaría a Nacional por una copa de verano.

“Primero empezaron en los baños, rompieron puertas y ventanas”, relató a El Observador Grisel Castro, encargada del parador. Pasaron casi 48 horas de los graves incidentes que dejaron como saldo a tres hinchas detenidos -uno de ellos ya alcanzó un acuerdo con la Fiscalía– y el dueño del parador imputado por un delito de lesiones personales, además de vidrios rotos, mobiliario dañado y preocupación entre los empleados.

Uno de los testigos dijo que entre la multitud había dos mujeres. Una de ellas anunció minutos antes: “rompamos la 12 de Boca”. La frase escuchada por los funcionarios hace alusión a que el parador se ubica en la parada 12 y, justamente, “la 12” es como se conoce a la barra brava de Boca, clásico rival de River.

Adentro del baño se armó una trifulca entre los mismos parciales, algunos se desnudaron, se bañaron en las duchas y se adueñaron del lugar, relató otro empleado.

Castro está cansada de revivir esos 20 minutos caóticos que parecieron horas. Otra de las trabajadoras contó a El Observador que al día siguiente amaneció con palpitaciones y angustia por lo que le tocó vivir el sábado.

“De repente empezó una avalancha y volaron sillas y mesas. Les tiraban cosas a los guardavidas”, dice la encargada. Cerca de 80 hinchas pasaron por el parador ese día pero, según los testigos, en la tarde 50 de ellos se ensañaron y empezó el desorden.

Los destrozos que comenzaron en el exterior siguieron adentro del parador. Uno de los hinchas intentó robar las bebidas de una de las heladeras y fue en ese momento que el dueño del local hizo dos disparos al aire para intentar persuadirlos, e hirió en la pierna al hombre que rompió la heladera. “Cuando hizo los tiros fue peor, entró una locura y tomaron todo el parador. Rompieron vidrios con botellas, tiraban todo lo que había a su paso”, siguió relatando Castro.

Otro se acercó a la caja registradora pero antes rompió un espejo ubicado atrás del mostrador. Agarró la máquina con la recaudación del día y se la llevó abajo del brazo. Ahí, sin pensarlo, la encargada salió por otro lado y se enfrentó al delincuente. “El pibe no me la quería dar (la caja), en la adrenalina no pensé si estaba armado o no, pensé en recuperar nuestro día de trabajo”, dice. El joven de 21 años le dijo, como si se tratara de un juguete: “no, no te la doy, ahora es mía”, y empujó a la mujer. En ese momento corrió hacia los medanos y la abandonó sin poder abrirla y llevarse la recaudación. Justo ahí llegó la Policía y lo arrestó.

El dueño del parador -imputado por un delito de lesiones personales- esperará el juicio y deberá presentarse una vez por semana en la seccional como medida cautelar durante 90 días. Mientras tanto recabará las pruebas necesarias para apelar en caso de ser procesado. En una ronda en la que se encontraba junto a sus empleados les dijo que tomaran los datos de todos los testigos que se acercaran a querer colaborar. Asegura que los disparos los efectuó para proteger a la gente ya que muchos de los presentes temieron por su vida.

En tanto, algunos de los clientes huyeron mientras otros intentaban evitar que el grupo de hinchas ingresaran al local.

Sin domicilio

De los tres hinchad detenidos, quien robó la caja llegó a un acuerdo con el dueño del parador y el otro fue conducido a la justicia este lunes. Allí se realizó una audiencia de prórroga de la imputación.

La fiscal que tomó la investigación, Silvia Naupp, solicitó al Poder Judicial que el indagado –un hombre de 34 años–fijara domicilio, además de que se cerraran las fronteras y que no regresara al parador donde ocurrieron los desórdenes en la tarde de este sábado.

La abogada defensora Isabel Iturralde explicó que el hombre podía conseguir un lugar donde alojarse por la noche del lunes y este martes fijaría domicilio en Montevideo con un vecino suyo que tiene una vivienda en la capital. Según supo El Observador, llegó a manejar informalmente pedir que su cliente fijara como domicilio el puente de la Barra de Maldonado.

El hombre volverá el martes a presentarse al Centro de Justicia de Maldonado mientras la Fiscalía reúne pruebas de filmaciones y testigos para imputarlo en esta jornada.

En tanto, el tercer detenido permanece internado en San Carlos y cuando sea dado de alto deberá declarar.



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